domingo, 26 de marzo de 2017

Reseña de `Instrumental´ de James Rhodes

 
Me violaron a los seis años.
Me internaron en un psiquiátrico.
Fui drogadicto y alcohólico.
Me intenté suicidar cinco veces.
Perdí la custodia de mi hijo.
Pero no voy a hablar de eso.
Voy a hablar de música.
Porque Bach me salvó la vida.
Y yo amo la vida.
 
James Rhodes es uno de los más eminentes concertistas de piano de la actualidad y un gran renovador de la música clásica. Ha protagonizado documentales para la BBC y Channel 4, escribe en The Guardian y ofrece recitales en todo el mundo.
 
 
Reseña (sin spoilers):

"La música clásica me la pone dura."
 
Así comienza este libro que leí hace unos días y que desde la primera página se convirtió en uno de esos que te absorben y no puedes parar de leer hasta llegar al final. James Rhodes nos cuenta cómo ha sido su vida desde que sufrió abusos sexuales de niño. Lo hace sin filtros y de una manera tan honesta y explícita que llega a remover por dentro de una forma sorprendente. Nos mete de lleno en su mente, en sus distorsiones cognitivas y en su lucha diaria contra ellas, nos habla de todos los trastornos mentales que ha sufrido a lo largo de los años, de sus decisiones y de los momentos en los que seguir vivo ni siquiera lo veía como una opción. Nos hace ver que el problema no acaba cuando finalizan los abusos sino que no hace más que comenzar y que se acaba enredando en todos los aspectos de su vida de manera que se le hace imposible mantener una estabilidad durante mucho tiempo. 

A pesar de que durante años intenta huir y no enfrentarse a lo que le ocurrió sobreviviendo a duras penas gracias al apoyo social y la música, finalmente acaba recayendo en varias ocasiones en períodos depresivos marcados por las autolesiones e intentos de suicidio. 
 
También hay mucho de música clásica en este libro. Además de todo lo que ha influído en su vida,  inicia cada capítulo hablando brevemente sobre algún compositor y contando curiosidades de su vida por lo que nos acerca a este ámbito, en gran parte desconocido para muchos de nosotros, de una manera muy interesante. Al principio del libro nos recomienda leer cada capítulo escuchando una de esas composiciones de las que habla, lo que le da un significado aún más personal a la lectura.

Se trata de una historia no solo de perdón, aceptación o superación personal sino que ofrece una prueba de que nunca es tarde para encontrar nuestro camino y sanar, y para dedicar la vida a hacer lo que de verdad se quiere hacer. En definitiva, un libro maravillo y desgarrador para cualquiera, pero en especial para los que adoramos la psicología y el funcionamiento de la mente humana. Totalmente recomendable.

jueves, 9 de marzo de 2017

Vuelta a la rutina

Supongo que debería empezar presentándome un poco, llevo 4 convocatorias en esto del PIR (aunque la primera preferiría ni contarla por amor propio) y un año más me toca volver a ponerme a estudiar. 

Probablemente la mayoría de nosotros no esperábamos que ésto fuera a ser tan duro cuando nos metimos a ello. Nadie te habla de lo largos (y a la vez cortos) que se hacen los meses y los años convocatoria tras convocatoria, de la soledad de dedicar los días a estar frente a un libro y unos apuntes que aunque al principio te gustaban, luego cada vez odias más. El ver cómo la gente avanza a tu alrededor con su vida: se casan, tienen hijos, trabajos, viajan... mientras nosotros nos limitamos a ver la vida pasar, mientras estamos entre cuatro paredes. Es increíblemente frustrante y continuamente te planteas si merece la pena y hasta qué punto. ¿Hasta cuándo? Esa es la gran pregunta y cuesta más responderla con cada convocatoria porque el tiempo invertido es mayor. De momento no tengo una respuesta pero sé que quiero intentarlo un año más.

He acabado metida en un círculo vicioso del que no sé cuándo ni cómo voy a salir pero ¿cuál es la alternativa? ¿rendirme? ¿tirar a la basura los años de estudio que llevo? ¿dejar de luchar por algo que quiero solo porque estoy cansada? Para mí ésta no es la opción que quiero, aunque en realidad no siento ni la mitad del optimismo que parece.

Comenzar de nuevo a estudiar se me hace como subir una montaña con 200 kg a la espalda, pensar en el año que me espera hace que me den ganas de llorar y de huir sin mirar atrás y la posibilidad de volver a no sacar plaza me ahoga y me da más pánico de lo que mucha gente puede imaginar, pero aquí estoy, un año más intentándolo aunque a veces no sepa ni por qué. Esto es, sin duda, lo más difícil que he hecho en mi vida hasta ahora y solo espero poder decir algún día que lo conseguí y todo mereció la pena.