martes, 23 de enero de 2018

Querida compañera

Hoy 23 de enero, a dos semanas del PIR, te escribo para contarte que ya no puedo más. Ayer a la tarde intentaba estudiar y me caía de sueño. Hoy, ya descansado, me ponía de nuevo a estudiar y se me caían las lágrimas. No por cansancio sino más bien por desánimo. Estamos acostumbrados a los pensamiento parásitos, ¿verdad? Normalmente no son más que ruido, el repaso del temario queda a mayor volumen y dejamos de oírlos. Pero hoy no he podido más, esos pensamientos han pinchado justo donde más duele, se han formulado en primera persona, ¡como si yo me los creyera!: "No soy capaz de hacerlo, no voy a conseguirlo, no estudio más porque no voy a sacar la plaza". Te puedes imaginar qué llorera. No sabía qué hacer, ni a quién contarle cómo me sentía, pero no podía estudiar, no con esa visión de mí mismo.
No te preocupes. Probablemente volveré a sentirme mal de aquí al examen, es el pan nuestro de cada año y enero no perdona el cansancio ni las frustraciones. Pero también sabemos que una cosa es la figura y otra el fondo. Tal vez esta bajona, las habidas y por haber, sean el fondo (oscuro, muy feo). Pero lo que contrasta  es la figura, todo lo que nos mueve a seguir luchando hasta el 10 de febrero (y también después), todo eso que finalmente gana sobre el fondo. Tan sólo quería compartir contigo que yo también dudo de mí y que también me siento mal a veces, pero que seguimos esforzándonos a pesar de todo, un día tras otro.

Un fuerte abrazo compañera.