miércoles, 21 de febrero de 2018

Un mundo feliz - Aldous Huxley

Tocaba viaje. Por delante, aún 4h de avión., y poca batería en tu móvil. Espera. Recuerdas que llevas un libro en la maleta. Y no cualquier libro. Al fin, años después de que llegara a casa, he encontrado el momento de leerlo (aunque haya necesitado un trayecto a Islandia de 4h que debía rellenar). Además, era el primer libro que leía "por gusto" en bastante tiempo.



Pues bien, me ha parecido entretenido pero, sobre todo, con una gran base filosófica, en lo referente a la vida en sociedad. Era este un libro del que había leído multitud de veces. La última, en el libro El arte de amar, del psicoanalista Erich Fromm (quizá también escriba sobre este libro). Esta cita de Fromm dice así:

El hombre moderno está actualmente muy cerca de la imagen que Huxley describe en 'Un mundo feliz'bien alimentado, bien vestido, sexualmente satisfecho, y no obstante sin yo, sin contacto alguno, salvo el superficial, con sus semejantes, guiado por los lemas que Huxley formula tan sucintamente, tales como: "Cuando el individuo siente, la comunidad tambalea"; o: "Nunca dejes para mañana la diversión que puedes conseguir hoy"; o, como afirmación final: "Todo el mundo es feliz hoy en día". La felicidad del hombre moderno consiste en 'divertirse'. Divertirse significa satisfacción de consumir y asimilar artículos, espectáculos, comida, bebidas, cigarrillos, gente, conferencias, libros, películas, todo se consume.
(Saludos a El club de la lucha, entre otras obras modernas)

Efectivamente, en el libro de Huxley se nos habla de una sociedad aparentemente idílica, donde todo el mundo es feliz. A través de la programación genética y de un condicionamiento temprano, se moldea individuos que sean felices con el rol que se les tiene asignados, en lo que la sociedad les pide. La base de esta sociedad utópica me parece bien propuesta por el autor, basándose en un funcionamiento social, y en unos principios científicos nada descabellados (programación genética, aprendizaje temprano, psicofarmacología). Teniendo además en cuenta la época en que lo escribió, esto es algo que me ha gustado mucho.

A lo largo del libro iremos viendo como esa especie de felicidad impuesta puede tener algunos reparos, relacionados con tendencias humanas innatas (y culturales, ojo). Esto se nos explica a través de los disidentes, de los que se rebelan ante esta sociedad idílica de consumo. En este sentido, tanto el tipo de sociedad, como el papel de los disidentes, me recuerda un poco al capítulo de Black Mirror: 15 millones de méritosLa charla final entre Mr Salvaje y el interventor es el colofón reflexivo sobre la idoneidad o no de esta sociedad creada.

Mi nota: un notable. Lectura relativamente corta, de ficción realista, con una alta dosis de contenido filosófico-social, y de un entretenimiento aceptable. Ha merecido la pena darle una oportunidad, funcionando casi como una de esas dosis de soma.

Como postdata, dejo un fragmento del prólogo del propio Huxley bastante revelador, y de gran vigencia hoy día (por ejemplo, cuando topamos con nuevos términos supuestamente cool que nos quieren hacer ver que la miseria mola):

Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre. Inducirles a amarla es la tarea asignada en los actuales estados totalitarios a los Ministerios de Propaganda, los directores de los periódicos y los maestros de escuela
Saludos al neoliberalismo económico y sus consecuencias

domingo, 4 de febrero de 2018

Última semana antes del PIR

Tras la mano en el hombro de nuestro compañero Antonio a través de su acertada entrada, me apetece contar mi experiencia en esta recta final de mi enésima presentación al PIR.

Este año pasado, a diferencia de otros, decidí que ya no iba a opositar de forma exclusiva. No podía con ese estilo de vida más. Pero a la vez, pensaba que no quería dejarlo. Por inversión, por enganche, o por lo que queramos llamar. Aunque en realidad creo que es porque en el fondo ser clínico sigue siendo mi opción preferida aun conociendo los 'pero'. Así que abrí puertas y entré en un máster de discapacidad este curso.

En resumen, por fin he conseguido que el PIR este año ya no sea lo primero. Y me alegro. Porque lo necesitaba, y me ha costado mucho conseguirlo.

En estas circunstancias, me presento a este examen con cierta tensión, porque no es poca cosa a lo que uno opta. Peroa la vez tranquilo.
Ya no me doy plazos. No más parón vital tras el examen. Ni vacío asociado. Ni culpabilidad.

Más que nunca, mi vida seguirá su rumbo. Si no sale la plaza, el PIR seguirá estando ahí, como opción posible. Y yo seguiré con mi vida, decidiendo otorgarle más o menos espacio.
Pero ya nunca más todo el espacio.

Cuento esto porque creo que es importante a la hora de contextualizar las cosas. Y de darle su justa importancia en un momento (como este, última semana) en el que uno puede sentirse al borde de un precipicio. De una catástrofe que en realidad no es tal. No hay ningún precipicio.
Y este cambio de dirección me ha ayudado a asumir esto de verdad.

Por lo demás, creo que al restarle tiempo al estudio, no he progresado como habrán hecho otras personas. Pero si he mantenido un nivel alto. Así que a por todas este sábado.
- ¿Y luego qué?
- Luego a seguir viviendo.