(-¡HOLA, ADRIÁN!)
![]() |
| Opositores Anónimos u OA (con serie en netflix y todo) |
Normalmente no puedo hablar de este tema con cualquier persona. Ni siquiera suelo tener oportunidad de explicar el por qué de mi adicción, ya que lo primero que recibo son miradas rebosantes de esceptismo y, para qué negarlo, incluso un poco de miedo. Espero que sigáis aquí después de haceros esta confesión a vosotros también.
Antes de revelar mi oscuro secreto, debería decir que este año es el cuarto de preparación de una oposición (el PIR). Se dice pronto, pero cada vez que pienso que es como otro grado, necesito tomarme unos segundos para asimilarlo y no tener un ataque de pánico. Pero no vengo aquí a hablar de la parte negativa de invertir tanto tiempo y esfuerzo en algo tan incontrolable y que requiere un trabajo constante. Vengo a hablar del craving del opositor (ver imagen 1)
![]() |
| Hola, soy la imagen 1: el craving del opositor |
Sí, si aún seguís ahí, ya sabéis a qué adicción me estaba refiriendo al principio. Pero no me juzguéis todavía; dejad que os lo explique.
Cuatro años estudiando a diario (recortando en hobbies e interacciones sociales más que Rajoy) para poder llevar el ritmo necesario de estudio y tener posibilidades de obtener por fin una plaza. Pensad en lo que supone realmente esa rutina día a día, semana a semana, mes a mes, año a año. Esas rutinas y esa soledad y enclaustramiento que al principio se te hace extraño y novedoso, comienza a calarte hasta los huesos con el paso del tiempo. Es como ponerte una prenda de ropa tantas veces, de forma continua, que se acaba fundiendo sin que te des cuenta con tu propia piel, a penetrar en tus rutinas previas, a comerse tus amistades y tus aficiones. Antes de que te des cuenta, ya tienes solamente planes y proyectos cortos y livianos, para hacerlos compatibles con la oposición: un café, ir al cine, ver una serie, leer un libro...
¿Os podéis imaginar qué ocurre con una persona cuando le arrebatas de un día a otro su rutina? De pronto todo lo que conoces, lo que haces cada día, ya no está. Estando acostumbrado a una vida rutinaria y predecible, ahora sales a un escenario nuevo y, lo que es más intimidante: vacío. Por supuesto,la crisis existencial en este momento está asegurada.
Y no me malinterpretéis, cuando la rutina de estudio desaparece no podría estar más feliz. Llevo esperándolo mucho tiempo y necesito descansar. Aprovecho para tomar más cafés, ver más series y leer más libros. Pero todos estos planes no llenan una vida durante mucho tiempo. El vacío se acaba haciendo notar, especialmente cuando me comparo con las personas que me rodean. Es después de un tiempo cuando empiezo a notar esa sensación: el craving del opositor. Los demás están con sus proyectos, avanzando, mientras tú descansas sabiendo que no puedes comenzar grandes proyectos porque en poco tiempo te toca ponerte a estudiar de nuevo. Y así, esa inactividad y ese vacío van creando en ti una motivación ambivalente: estudiar. Y digo ambivalente porque no quiero estudiar si pienso en lo que implica, si realmente recuerdo esos dias de estudio intensivo. Pero a la vez también tengo ganas de empezar, de hacer algo, de volver a terreno conocido, a mis rutinas y a mi soledad previsible.
(Esto siempre me recuerda bastante al experimento del consumo de drogas en ratas, donde se volvían más adictas aquellas más aisladas, mientras que las que estaban en una situación de enriquecimiento ambiental no sucumbían a la adicción con facilidad gracias a tener alternativas atractivas de vida. A veces cuando el vacío llega me siento un poco ratita aislada.)
![]() |
| Este es el patronus de mi yo post-PIR |
Incluso este año que he tenido distracciones que me han alejado de esa sensación de vacío tengo un deseo agridulce con respecto al PIR. Sé que en cuanto empiece se va a diluir, pero ahora mismo tengo ganas de empezar a estudiar de nuevo. Aun así, este año tengo algo que no tenía otros y quiero tambien compartirlo con vosotros/as para acabar esta confesión con una nota positiva.
Llevo ya casi dos meses y medio haciendo prácticas en el sistema público evaluando para proyectos de investigación a diferentes pacientes de salud mental. Esta experiencia me ha dejado dos regalos de cara a PIR:
1. Tratar con personas en el día a día y poder tener la oportunidad de escuchar y ayudar en la medida de lo posible me ha recargado las pilas de la profesión de psicólogo. Me han recordado por qué elegí este camino (no sólo la oposición, sino también la carrera) y lo gratificante que es el trabajo que estudio para tener.
2. Ver el estado de las consultas de salud mental, con la sobremedicación de los pacientes y la casi inexistente presencia de la terapia psicológica como alternativa o complemento me ha recargado las pilas del activista. Me ha recordado por qué debo meterme en el sistema público para ayudar a todas las personas independientemente de sus recursos económicos y sociales y por qué hacen falta más psicólogos combatiendo desde dentro para mejorar la atención que reciben y la situación de muchas (demasiadas) personas.
Desde aquí os animo a que aprovecheis el craving del opositor en vuestro beneficio hasta que no tengáis que hacerlo más. Y también desde aquí espero poder ayudar a recargar vuestras pilas con una pequeña descarga.



No hay comentarios:
Publicar un comentario