Hoy
no vengo a hablaros del PIR o de psicología, ni de lo horrible y desesperante que
es la vida opositora. Esta vez he cambiado ligeramente de tema y vengo a
contaros una pequeña reflexión personal. Os voy a hablar del feminismo, pero no
de una manera experta ni mucho menos, sino de cómo ha influido en mi vida desde
que descubrí lo que era de verdad.
Antes
que nada tengo que decir que, por desgracia, el feminismo es algo
relativamente reciente en mi vida y aunque puede parecer muy obvio en qué
consiste una vez que se conoce, lo cierto es que no lo es tanto. Me avergüenza un
poco admitir que para mí, hasta hace no mucho, consistía en poco más que
mujeres protestando desnudas o queriendo usar “miembros y miembras”.
A
mi favor diré que, para que os hagáis una idea de la imagen del feminismo que
hay en mi casa, hace unos días le enseñé a mi padre el libro de “Todos deberíamos
ser feministas” de Chimamanda Ngozi Adichie (libro que os recomiendo si no lo
habéis leído), le dije que debería leérselo para tener una nueva perspectiva, y
tal y como lo cogió se lo metió en los pantalones y "se limpió el
culo" con él mientras se partía de risa con mi madre con la gran
ocurrencia del día. De
modo que, crecer con este tipo de creencias y llegar a tener una opinión
radicalmente distinta a la de mi familia en muchos aspectos es algo que me ha
costado años y en lo que aún a veces me sorprendo debatiendo conmigo misma.
No
recuerdo cuál fue la primera vez que realmente fui consciente de la importancia
del feminismo pero recuerdo cuando me di cuenta de la importancia que tiene
luchar a toda costa por cambiar lo que es injusto y fue con el libro de “La voz
dormida” de Dulce Chacón. Quizás este libro se mezcla también con política pero
muestra el gran poder que tienen las mujeres cuando luchan unidas por algo que
es injusto, y cómo gracias a la voz de muchas mujeres en la historia se ha ido
haciendo un mundo un poco más igualitario.
A
día de hoy he descubierto muchas autoras feministas cuyos libros suponen una
pequeña revolución respecto a lo habitual y socialmente establecido y creo que
una de las cosas que más me ha sorprendido es ver cómo mis gustos literarios
han cambiado y evolucionado a la vez que lo he hecho yo.
Pero
además de los libros, twitter y muchos artículos de opinión leídos, debo hacer
mención especial aquí a un gran amigo, el cual me abrió las puertas al mundo
del feminismo con sus estupendas charlas y reflexiones (ojalá más hombres
feministas de la forma en la que él lo es). Y es que se trata de un mundo en el
que una vez se entra ya nunca más se vuelven a ver las cosas del mismo modo. Ni
los libros, ni series, ni películas, y mucho menos el día a día. Poco a poco he
ido dándome cuenta del gran machismo que rodea nuestras vidas y que estamos tan
acostumbrados a él que no siempre es fácil de ver. Creo que quizás la clave a
veces puede ser esa: darse cuenta. Porque una vez que se empieza a ver la
desigualdad, el siguiente paso es querer cambiarla.
En
relación a mi experiencia creo firmemente que un gran enemigo del feminismo es
el enorme desconocimiento y las ideas estereotipadas que hay sobre él. No
tenemos más que ver la cantidad de famosas que salen a diario diciendo que
"no son machistas ni feministas, sino que creen en la igualdad" lo
que implica que no tienen ni idea de lo que es ni de cuánto ha supuesto en sus
vidas aún sin saberlo.
Igual
he llegado un poco tarde a descubrir el verdadero feminismo y sus implicaciones
y sé que me queda muchísimo por leer, aprender y defender pero al menos desde
que llegó a mi vida me siento bastante más orgullosa de la persona que estoy
construyendo y espero seguir evolucionando en el futuro.





