viernes, 12 de mayo de 2017

El día que el feminismo llegó a mi vida.


Hoy no vengo a hablaros del PIR o de psicología, ni de lo horrible y desesperante que es la vida opositora. Esta vez he cambiado ligeramente de tema y vengo a contaros una pequeña reflexión personal. Os voy a hablar del feminismo, pero no de una manera experta ni mucho menos, sino de cómo ha influido en mi vida desde que descubrí lo que era de verdad. 
 
Antes que nada tengo que decir que, por desgracia, el feminismo es algo relativamente reciente en mi vida y aunque puede parecer muy obvio en qué consiste una vez que se conoce, lo cierto es que no lo es tanto. Me avergüenza un poco admitir que para mí, hasta hace no mucho, consistía en poco más que mujeres protestando desnudas o queriendo usar “miembros y miembras”.

A mi favor diré que, para que os hagáis una idea de la imagen del feminismo que hay en mi casa, hace unos días le enseñé a mi padre el libro de “Todos deberíamos ser feministas” de Chimamanda Ngozi Adichie (libro que os recomiendo si no lo habéis leído), le dije que debería leérselo para tener una nueva perspectiva, y tal y como lo cogió se lo metió en los pantalones y "se limpió  el culo" con él mientras se partía de risa con mi madre con la gran ocurrencia del día. De modo que, crecer con este tipo de creencias y llegar a tener una opinión radicalmente distinta a la de mi familia en muchos aspectos es algo que me ha costado años y en lo que aún a veces me sorprendo debatiendo conmigo misma. 

No recuerdo cuál fue la primera vez que realmente fui consciente de la importancia del feminismo pero recuerdo cuando me di cuenta de la importancia que tiene luchar a toda costa por cambiar lo que es injusto y fue con el libro de “La voz dormida” de Dulce Chacón. Quizás este libro se mezcla también con política pero muestra el gran poder que tienen las mujeres cuando luchan unidas por algo que es injusto, y cómo gracias a la voz de muchas mujeres en la historia se ha ido haciendo un mundo un poco más igualitario. 

A día de hoy he descubierto muchas autoras feministas cuyos libros suponen una pequeña revolución respecto a lo habitual y socialmente establecido y creo que una de las cosas que más me ha sorprendido es ver cómo mis gustos literarios han cambiado y evolucionado a la vez que lo he hecho yo.

Pero además de los libros, twitter y muchos artículos de opinión leídos, debo hacer mención especial aquí a un gran amigo, el cual me abrió las puertas al mundo del feminismo con sus estupendas charlas y reflexiones (ojalá más hombres feministas de la forma en la que él lo es). Y es que se trata de un mundo en el que una vez se entra ya nunca más se vuelven a ver las cosas del mismo modo. Ni los libros, ni series, ni películas, y mucho menos el día a día. Poco a poco he ido dándome cuenta del gran machismo que rodea nuestras vidas y que estamos tan acostumbrados a él que no siempre es fácil de ver. Creo que quizás la clave a veces puede ser esa: darse cuenta. Porque una vez que se empieza a ver la desigualdad, el siguiente paso es querer cambiarla.

En relación a mi experiencia creo firmemente que un gran enemigo del feminismo es el enorme desconocimiento y las ideas estereotipadas que hay sobre él. No tenemos más que ver la cantidad de famosas que salen a diario diciendo que "no son machistas ni feministas, sino que creen en la igualdad" lo que implica que no tienen ni idea de lo que es ni de cuánto ha supuesto en sus vidas aún sin saberlo.

Igual he llegado un poco tarde a descubrir el verdadero feminismo y sus implicaciones y sé que me queda muchísimo por leer, aprender y defender pero al menos desde que llegó a mi vida me siento bastante más orgullosa de la persona que estoy construyendo y espero seguir evolucionando en el futuro.

sábado, 6 de mayo de 2017

Mi extraña adicción

-Hola, me llamo Adrián y tengo una adicción extraña.
(-¡HOLA, ADRIÁN!)

Opositores Anónimos u OA (con serie en netflix y todo)

Normalmente no puedo hablar de este tema con cualquier persona. Ni siquiera suelo tener oportunidad de explicar el por qué de mi adicción, ya que lo primero que recibo son miradas rebosantes de esceptismo y, para qué negarlo, incluso un poco de miedo. Espero que sigáis aquí después de haceros esta confesión a vosotros también.

Antes de revelar mi oscuro secreto, debería decir que este año es el cuarto de preparación de una oposición (el PIR). Se dice pronto, pero cada vez que pienso que es como otro grado, necesito tomarme unos segundos para asimilarlo y no tener un ataque de pánico. Pero no vengo aquí a hablar de la parte negativa de invertir tanto tiempo y esfuerzo en algo tan incontrolable y que requiere un trabajo constante. Vengo a hablar del craving del opositor (ver imagen 1)

Hola, soy la imagen 1: el craving del opositor


Sí, si aún seguís ahí, ya sabéis a qué adicción me estaba refiriendo al principio. Pero no me juzguéis todavía; dejad que os lo explique.

Cuatro años estudiando a diario (recortando en hobbies e interacciones sociales más que Rajoy) para poder llevar el ritmo necesario de estudio y tener posibilidades de obtener por fin una plaza. Pensad en lo que supone realmente esa rutina día a día, semana a semana, mes a mes, año a año. Esas rutinas y esa soledad y enclaustramiento que al principio se te hace extraño y novedoso, comienza a calarte hasta los huesos con el paso del tiempo. Es como ponerte una prenda de ropa tantas veces, de forma continua, que se acaba fundiendo sin que te des cuenta con tu propia piel, a penetrar en tus rutinas previas, a comerse tus amistades y tus aficiones. Antes de que te des cuenta, ya tienes solamente planes y proyectos cortos y livianos, para hacerlos compatibles con la oposición: un café, ir al cine, ver una serie, leer un libro...

¿Os podéis imaginar qué ocurre con una persona cuando le arrebatas de un día a otro su rutina? De pronto todo lo que conoces, lo que haces cada día, ya no está. Estando acostumbrado a una vida rutinaria y predecible, ahora sales a un escenario nuevo y, lo que es más intimidante: vacío. Por supuesto,la crisis existencial en este momento está asegurada.

Y no me malinterpretéis, cuando la rutina de estudio desaparece no podría estar más feliz. Llevo esperándolo mucho tiempo y necesito descansar. Aprovecho para tomar más cafés, ver más series y leer más libros. Pero todos estos planes no llenan una vida durante mucho tiempo. El vacío se acaba haciendo notar, especialmente cuando me comparo con las personas que me rodean. Es después de un tiempo cuando empiezo a notar esa sensación: el craving del opositor. Los demás están con sus proyectos, avanzando, mientras tú descansas sabiendo que no puedes comenzar grandes proyectos porque en poco tiempo te toca ponerte a estudiar de nuevo. Y así, esa inactividad y ese vacío van creando en ti una motivación ambivalente: estudiar. Y digo ambivalente porque no quiero estudiar si pienso en lo que implica, si realmente recuerdo esos dias de estudio intensivo. Pero a la vez también tengo ganas de empezar, de hacer algo, de volver a terreno conocido, a mis rutinas y a mi soledad previsible.

(Esto siempre me recuerda bastante al experimento del consumo de drogas en ratas, donde se volvían más adictas aquellas más aisladas, mientras que las que estaban en una situación de enriquecimiento ambiental no sucumbían a la adicción con facilidad gracias a tener alternativas atractivas de vida. A veces cuando el vacío llega me siento un poco ratita aislada.)

Este es el patronus de mi yo post-PIR

Incluso este año que he tenido distracciones que me han alejado de esa sensación de vacío tengo un deseo agridulce con respecto al PIR. Sé que en cuanto empiece se va a diluir, pero ahora mismo tengo ganas de empezar a estudiar de nuevo. Aun así, este año tengo algo que no tenía otros y quiero tambien compartirlo con vosotros/as para acabar esta confesión con una nota positiva.

Llevo ya casi dos meses y medio haciendo prácticas en el sistema público evaluando para proyectos de investigación a diferentes pacientes de salud mental. Esta experiencia me ha dejado dos regalos de cara a PIR:
1. Tratar con personas en el día a día y poder tener la oportunidad de escuchar y ayudar en la medida de lo posible me ha recargado las pilas de la profesión de psicólogo. Me han recordado por qué elegí este camino (no sólo la oposición, sino también la carrera) y lo gratificante que es el trabajo que estudio para tener.
2. Ver el estado de las consultas de salud mental, con la sobremedicación de los pacientes y la casi inexistente presencia de la terapia psicológica como alternativa o complemento me ha recargado las pilas del activista. Me ha recordado por qué debo meterme en el sistema público para ayudar a todas las personas independientemente de sus recursos económicos y sociales y por qué hacen falta más psicólogos combatiendo desde dentro para mejorar la atención que reciben y la situación de muchas (demasiadas) personas.

Desde aquí os animo a que aprovecheis el craving del opositor en vuestro beneficio hasta que no tengáis que hacerlo más. Y también desde aquí espero poder ayudar a recargar vuestras pilas con una pequeña descarga.

martes, 2 de mayo de 2017

"Por 13 razones". Bullying y sus consecuencias más extremas

- Muchas cosas no tienen sentido
- Exacto. Algunas cosas no tienen ninguna explicación

Esto es parte del diálogo entre dos estudiantes de instituto (Courtney y Clay), recordando el suicidio de una compañera de clase. Así comienza en su primer capítulo esta serie sobre acoso escolar, que precisamente va a mostrarnos todo lo contrario: las cosas pasan por algo.

No en el sentido casi místico y misterioso de esas frases que oímos tantas veces. Sino por motivos que podemos conocer, causas (normalmente muchas causas juntas) que están ahí si de verdad nos interesamos en investigar. Ocurre con el suicidio, como con tantos eventos aparentemente misteriosos en la vida.

Hubiera sido un caso más, con motivos difusos, con dudas selladas con frases como la del inicio, de no ser porque se nos descubre el pastel de forma original. Para ello tenemos a Hannah, la víctima, que nos va a contar que sí, sí que había explicación. Había toda una serie de razones (13) que la llevaron a cometer su suicidio. Razones, y personas implicadas en ellas, que saca a la luz en 13 casetes grabados por ella misma antes justo de terminar con su vida.

Clay, imaginando escena acusatoria, debido a 
la culpabilidad por la muerte de su amiga

"¿Y si fuera yo el que hago bullying?"

Decía Clay a su madre.
En este chico, que es una de las personas más cercanas a Hannah, recae el papel de la confrontación con las personas señaladas como culpables en esos casetes. Es el que toma la responsabilidad de sacar a la luz la verdad. (Pincha abajo para seguir leyendo...)

martes, 18 de abril de 2017

Carta a mi yo del pasado

Querida yo del pasado: Sé que ahora tienes 17 años y tienes que tomar la decision de qué estudiar, y sé que te parece la decision más difícil e importante de tu vida. Te agobias y te sientes perdida, y no haces más que darle vueltas a si elegirás bien o si te arrepentirás, pero por desgracia no será la única decisión importante que tendrás que tomar respecto a tu futuro. Sé que crees que tu vida comienza ahí, que al fin tendrás la libertad que tanto has ansiado, y sé que piensas que para conseguir lo que se quiere en la vida basta con esforzarse lo suficiente. Lo sé porque es lo que te han enseñado toda la vida, lo que nos han enseñado, y con el tiempo aprenderás que no siempre sucede así.

También sé que cada vez que escuchas a gente decir que es mejor tener un trabajo estable e ir a lo práctico que perseguir el sueño de lo que de verdad te gusta no los crees y piensas que eso nunca te ocurrirá a ti, pero hoy vengo a darte una mala noticia: desgraciadamente cada día comprendo un poco más a esa gente, porque los años van matando y frustrando lentamente la motivación y las ganas de seguir luchando, y porque quema, no sabes hasta qué punto, ver cómo hagas lo que hagas no pareces estar más cerca de aquello que deseas.

A lo largo de estos 8 años que nos separan quizás tan solo te arrepientas de un par de cosas, pero tengo que decirte algo que nadie me dijo a mí: que disfrutes del tiempo y de los años de carrera porque a pesar de sus cosas malas pasan demasiado rápido y al final los echarás muchísimo de menos. Que vivas con más intensidad de la que he vivido yo, que te impliques un poco más y no dejes que los años te pasen por encima.

Pero también vengo a pedirte algo, a pesar de que mi estabilidad profesional y mi perspectiva de futuro ahora mismo sean inexistentes, vuelve a elegir el mismo camino. Elige la psicología por encima de cualquier otra carrera, elige intentar trabajar de aquello que te llena porque hay mucha gente en el mundo que lo pasa mal en muchos sentidos y si puedes aportar aunque solo sea un poco ya habrá merecido la pena. Que elijas una y otra vez el camino difícil, porque si no lo haces siempre te quedará la duda de haberlo intentado, y porque aún tras 8 años serás capaz de encontrar esas ganas y a pesar de todo seguirás eligiendo luchar un poco más. Vuelve a elegir el mismo camino, por ti y por mí; y yo seguiré luchando por ambas.

"Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida." Confucio.

sábado, 1 de abril de 2017

Unas hostias (preventivas) de realidad

El otro día escuchaba a una opositora, que acaba de abandonar, decir que siempre suele contarse la experiencia de los triunfadores. Fulanita ha sacado plaza. Se puede. Vamos. Just Do it
Esto es positivo, en el sentido de que se nos muestra un modelo de éxito, al que tomamos como referencia para motivarnos, e incluso para imitar algunos aspectos que creamos clave para conseguir ese éxito. 
Pero, espera. Parece que tenemos un invitado


Vaya...es el mítico Bud Spencer. Pff. Creo que ha venido a hacer lo que él mejor sabe hacer. Bueno, también fue campeón de natación. Pero me da que no ha venido a nadar. Sino a calzarnos hostias como panes. 

Y es que la opositora continuaba con que se suele ensalzar a los triunfadores sí, pero, ¿qué sabemos de los que abandonan?. Es cierto. La mayor parte de los que abandonan lo hacen con el silencio de quien parece no tener nada por lo que sentirse orgulloso. Lo cual no es del todo así, como comentaré al final. Pero ahora no hagamos esperar más a Bud, que viene a ponernos en nuestro sitio, a modo preventivo. Pincha en "más información" si quieres confirmar las intenciones de Bud

domingo, 26 de marzo de 2017

Reseña de `Instrumental´ de James Rhodes

 
Me violaron a los seis años.
Me internaron en un psiquiátrico.
Fui drogadicto y alcohólico.
Me intenté suicidar cinco veces.
Perdí la custodia de mi hijo.
Pero no voy a hablar de eso.
Voy a hablar de música.
Porque Bach me salvó la vida.
Y yo amo la vida.
 
James Rhodes es uno de los más eminentes concertistas de piano de la actualidad y un gran renovador de la música clásica. Ha protagonizado documentales para la BBC y Channel 4, escribe en The Guardian y ofrece recitales en todo el mundo.
 
 
Reseña (sin spoilers):

"La música clásica me la pone dura."
 
Así comienza este libro que leí hace unos días y que desde la primera página se convirtió en uno de esos que te absorben y no puedes parar de leer hasta llegar al final. James Rhodes nos cuenta cómo ha sido su vida desde que sufrió abusos sexuales de niño. Lo hace sin filtros y de una manera tan honesta y explícita que llega a remover por dentro de una forma sorprendente. Nos mete de lleno en su mente, en sus distorsiones cognitivas y en su lucha diaria contra ellas, nos habla de todos los trastornos mentales que ha sufrido a lo largo de los años, de sus decisiones y de los momentos en los que seguir vivo ni siquiera lo veía como una opción. Nos hace ver que el problema no acaba cuando finalizan los abusos sino que no hace más que comenzar y que se acaba enredando en todos los aspectos de su vida de manera que se le hace imposible mantener una estabilidad durante mucho tiempo. 

A pesar de que durante años intenta huir y no enfrentarse a lo que le ocurrió sobreviviendo a duras penas gracias al apoyo social y la música, finalmente acaba recayendo en varias ocasiones en períodos depresivos marcados por las autolesiones e intentos de suicidio. 
 
También hay mucho de música clásica en este libro. Además de todo lo que ha influído en su vida,  inicia cada capítulo hablando brevemente sobre algún compositor y contando curiosidades de su vida por lo que nos acerca a este ámbito, en gran parte desconocido para muchos de nosotros, de una manera muy interesante. Al principio del libro nos recomienda leer cada capítulo escuchando una de esas composiciones de las que habla, lo que le da un significado aún más personal a la lectura.

Se trata de una historia no solo de perdón, aceptación o superación personal sino que ofrece una prueba de que nunca es tarde para encontrar nuestro camino y sanar, y para dedicar la vida a hacer lo que de verdad se quiere hacer. En definitiva, un libro maravillo y desgarrador para cualquiera, pero en especial para los que adoramos la psicología y el funcionamiento de la mente humana. Totalmente recomendable.

jueves, 9 de marzo de 2017

Vuelta a la rutina

Supongo que debería empezar presentándome un poco, llevo 4 convocatorias en esto del PIR (aunque la primera preferiría ni contarla por amor propio) y un año más me toca volver a ponerme a estudiar. 

Probablemente la mayoría de nosotros no esperábamos que ésto fuera a ser tan duro cuando nos metimos a ello. Nadie te habla de lo largos (y a la vez cortos) que se hacen los meses y los años convocatoria tras convocatoria, de la soledad de dedicar los días a estar frente a un libro y unos apuntes que aunque al principio te gustaban, luego cada vez odias más. El ver cómo la gente avanza a tu alrededor con su vida: se casan, tienen hijos, trabajos, viajan... mientras nosotros nos limitamos a ver la vida pasar, mientras estamos entre cuatro paredes. Es increíblemente frustrante y continuamente te planteas si merece la pena y hasta qué punto. ¿Hasta cuándo? Esa es la gran pregunta y cuesta más responderla con cada convocatoria porque el tiempo invertido es mayor. De momento no tengo una respuesta pero sé que quiero intentarlo un año más.

He acabado metida en un círculo vicioso del que no sé cuándo ni cómo voy a salir pero ¿cuál es la alternativa? ¿rendirme? ¿tirar a la basura los años de estudio que llevo? ¿dejar de luchar por algo que quiero solo porque estoy cansada? Para mí ésta no es la opción que quiero, aunque en realidad no siento ni la mitad del optimismo que parece.

Comenzar de nuevo a estudiar se me hace como subir una montaña con 200 kg a la espalda, pensar en el año que me espera hace que me den ganas de llorar y de huir sin mirar atrás y la posibilidad de volver a no sacar plaza me ahoga y me da más pánico de lo que mucha gente puede imaginar, pero aquí estoy, un año más intentándolo aunque a veces no sepa ni por qué. Esto es, sin duda, lo más difícil que he hecho en mi vida hasta ahora y solo espero poder decir algún día que lo conseguí y todo mereció la pena. 


domingo, 26 de febrero de 2017

Pistoletazo de salida

Psicología, porque es nuestra profesión y nuestra pasión. Una disciplina que va forjando, poco a poco y no sin trabas, su lugar dentro del campo de las disciplinas científicas.

PIR, porque es la formación en la que buscamos especializarnos (Psicología Clínica), y porque todo este largo proceso es un camino que llega a convertirse en más que una preparación para una simple prueba. Una experiencia de aprendizaje no ya sólo sobre conocimientos teóricos en Psicología, sino también sobre la capacidad de afrontamiento de uno mismo, sobre el entorno que lo rodea, etc. Diría que la preparación PIR (como otras circunstancias vitales) hace un chequeo de tu salud psicológica y de tu entorno. Algo que puede ser interesante compartir.

Otras histerias, de forma más humorística y coloquial, como mención a esas reflexiones, historias, o "idas de olla" que pueden también tener cabida aquí, las cuales no necesariamente se relacionarán en todos los casos con la Psicología como disciplina.

De ahí el título, y a partir de ahí puede entenderse lo que hemos pensado compartir en este blog, abarcando en algunas ocasiones un contenido más riguroso, y en otras (quizá las más) un contenido mucho más distendido y ameno.

Esto en lo referente al contenido. Pero, ¿quién hay tras la pantalla? En lo referente a los autores, somos un grupo de compañeros opositores del PIR los que hemos tenido esta idea. Sin embargo, la colaboración está abierta a nuevas incorporaciones, siempre que las personas interesadas se adapten a la idea original. De cualquier forma, estamos abiertos a sugerencias de todo tipo.

Esperamos que todo lector que de a parar con este lugar se sienta a gusto y no dude en participar, si así lo desea, sea planteando cuestiones, realizando crítica, o compartiendo contenido.

Por nuestra parte sólo queda dar el pistoletazo de salida a este proyecto.