martes, 2 de mayo de 2017

"Por 13 razones". Bullying y sus consecuencias más extremas

- Muchas cosas no tienen sentido
- Exacto. Algunas cosas no tienen ninguna explicación

Esto es parte del diálogo entre dos estudiantes de instituto (Courtney y Clay), recordando el suicidio de una compañera de clase. Así comienza en su primer capítulo esta serie sobre acoso escolar, que precisamente va a mostrarnos todo lo contrario: las cosas pasan por algo.

No en el sentido casi místico y misterioso de esas frases que oímos tantas veces. Sino por motivos que podemos conocer, causas (normalmente muchas causas juntas) que están ahí si de verdad nos interesamos en investigar. Ocurre con el suicidio, como con tantos eventos aparentemente misteriosos en la vida.

Hubiera sido un caso más, con motivos difusos, con dudas selladas con frases como la del inicio, de no ser porque se nos descubre el pastel de forma original. Para ello tenemos a Hannah, la víctima, que nos va a contar que sí, sí que había explicación. Había toda una serie de razones (13) que la llevaron a cometer su suicidio. Razones, y personas implicadas en ellas, que saca a la luz en 13 casetes grabados por ella misma antes justo de terminar con su vida.

Clay, imaginando escena acusatoria, debido a 
la culpabilidad por la muerte de su amiga

"¿Y si fuera yo el que hago bullying?"

Decía Clay a su madre.
En este chico, que es una de las personas más cercanas a Hannah, recae el papel de la confrontación con las personas señaladas como culpables en esos casetes. Es el que toma la responsabilidad de sacar a la luz la verdad. (Pincha abajo para seguir leyendo...)

Lo paradójico es que en esta confrontación tiene que ponerse cara a cara consigo mismo.
El buen chico.
El que estaba enamorado de ella pero no se atrevía a decírselo.
Con su pasividad en algunos momentos para estrechar lazos con la ella, o con la cierta indiferencia y rechazo que expresaba cuando todos se burlaban de ella (ej: escena cuando ella se sentó con él en el comedor, justo después de que se difundiera su foto con Justin, en el primer episodio) también se ve en cierta manera señalado, aunque eso sí de forma más light ("tu nombre no encaja en esta lista, pero tengo que hablar de ti si voy a contar mi historia"). Esto le hará desarrollar una culpabilidad que le lanzará más aún a sacarlo todo a la luz. Además, Clay a diferencia de los otros señalados, si está más ligado a ella, con lo cual a la acusación se le añade la culpabilidad tan característica que sufren las personas del entorno de la víctima en un caso de suicidio. En su caso, además, con el arrepentimiento de no haber expresado lo que siempre quiso.

En cada cinta, y también a través de las indagaciones de Clay, se nos da la oportunidad de adentrarnos en la variedad de las personas que contribuyen al abuso. Que no son únicamente los que cometen actos de abuso explícito. También los que. siendo testigos. no hacen por evitarlo. El desastre final cuenta con la complicidad de estos últimos. Complicidad a través de una indiferencia no necesariamente malintencionada, sino sutil, por presión social, por no ser capaz de ponerse verdaderamente en la piel del otro, por no darse cuenta de lo que está ocurriendo, o por tener intereses encontrados (como en el caso de los profesionales en la serie).

Escena en la que Clay confronta al psicólogo del centro
Es llamativo también el que se nos presente a los 'verdugos' como gente muy dispar y sin aparentes conexiones. No es la típica banda de malotes que la toma con el empollón de la clase. Son personas diferentes, pertenecientes a pandillas diferentes (incluso alguno también es víctima de acoso), a los que lo único que les une es que influyen, de manera más o menos clara, más o menos violenta, en que una chica se hunda.

Esquema de Hannah sobre la relación entre los 'verdugos'

Y en este enfoque en los abusadores también se nos amplía miras. Ya las ampliábamos al ponernos en la piel de la víctima, conociendo todos esos motivos que parecían no existir, que parecían poder quedar enterrado bajo un "hay algunas cosas que son inexplicables". Ahora ampliamos miras al conocer algo del contexto de esas personas que cometen y permiten la tragedia. Al conocer un poco más a un Justin con problemas familiares y económicos, supeditado a su amigo rico. A una Courtney a la que en su traición le condiciona el miedo a ser juzgada (porque se sigue denostando la no-heterosexualidad). O a un orientador, el Sr Porter, más preocupado porque no haya líos en el colegio que perjudiquen su reputación (incluso oculta al director que la víctima fue a pedirle ayuda), que por ayudar realmente Hannah.

Conocer el contexto ayuda a entender el comportamiento, sin necesariamente tener que aprobarlo o justificarlo (importante señalar esto). En esta línea, se nos muestra como una serie circunstancias personales de cada uno, y de eventos, influyen unos en otros, formando una cadena fatal. Como así nos narra la protagonista.

"Si estás escuchando esta cinta, eres uno de los motivos por los que mi vida terminó"


Pasando de verdugos a víctima, vemos en Hannah a una chica que tampoco parece el prototipo de víctima. O no en todo. Es una chica que llega nueva a la ciudad, pero que tiene habilidades sociales para relacionarse con personas muy diferentes, y es muy atractiva. Pero ello no le vale para sufrir un acoso con connotaciones machistas, y catapultado por unas redes sociales que lamentablemente también sirven hoy día para dar difusión y constancia al acoso.
Quizá se ceben un poco al encadenar tanto hecho negativo tan seguido, llegando a parecer surrealista tanto infortunio acumulado. Y es que, chico después de la leyes de Murphy de la mala suerte, deberían crear las leyes de Hannah a partir de esta serie.

Otro aspecto que puede desconcertar es su frialdad y reflexividad, lejos del componente de impulsividad tan asociado al suicidio. No. Ella lo prepara concienzudamente. Se toma su tiempo para conectar eventos, grabar su historia cinta por cinta, dándole misterio, incluso con una narrativa con gancho, y finalmente difundirla. No es una simple carta de despedida que escribe en unos minutos, en un arrebato. Esto, desde luego, sirve para crear contenido para una serie. Aunque quizá algo tan elaborado no sea un procedimiento habitual. E incluso puede verse como una sublimación del suicidio: el suicida y su obra para imponer justicia.

(Cuidado aquí, señores de la serie. No hubiera costado tanto restar heroicidad justiciera a la víctima, o al menos enfatizar más los recursos de ayuda. Entiendo la crítica que pone el acento en esto, por ser la víctima un posible modelo de conducta, dadas sus cualidades y lo que nos hace empatizar)

Si que vemos, por otro lado, algo muy habitual, como es la ambivalencia tan frecuente en las personas que se suicidan. Con ese final, en el último casete, cuando acude al Sr Porter pidiendo ayuda. Cuando da una última oportunidad a la vida, como ella dice. Cuando espera que no la deje irse. También la desesperanza ("supe que no habría manera por la cual poder superarlo") el vacío y la carga para su seres queridos ("no soy quien ellos necesitan que sea", referido a los padres), que confiesa al psicólogo del centro. Un psicólogo con el que podemos ver un diálogo que te mantiene en tensión aún conociendo su final.

Casi la mitad de personas que se suicidan habían consultado
a un profesional el mes anterior a su muerte (Luoma, 2005)

En definitiva, esta serie nos hace una disección de lo que ocurre en una situación de bullying con consecuencias desastrosas. Disección de las diferentes partes implicadas, de la influencia en cadena de unos hechos en otro, y que finalmente nos deja con el sabor de otra posible tragedia venidera a raíz del acoso escolar, provocada por un personaje que si encaja más en el papel prototípico de víctima (Tyler): las masacres en colegios, como venganza. Esto daría para una segunda entrada, para comentar, entre otras cosas, las similitudes en cuanto a ese posible y temido "efecto contagio" tanto del suicidio como de las masacres, y el procedimiento de difusión que deben realizar los medios. Lo cual no justifica el enorme tabú que hay, al menos en el caso del suicidio, que se convierte en contraproducente. Definitivamente, hay que hablar más sobre suicidio (primera causa de muerte no natural en España; más del doble de fallecimientos que los causados por accidentes de tráfico; así, por recordar). Pero esto pertenece ya a otra entrada.


Entrada publicada originalmente en: Divulgando que es gerundio

Otras entradas relacionadas:
Masacres en los colegios 
Por qué no hablar sobre suicidio

Algunos enlaces de interés:

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Acoso escolar deja más secuelas que el maltrato por adultos
Programa online Mybullying, contra acoso escolar
Inteligencia emocional como prevención de acoso escolar
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Libros infantiles sobre acoso escolar
Método Kiva: centrado en espectadores pasivo del abuso
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2 comentarios:

  1. Muy buen análisis de la serie! También creo que el tema de la heroicidad justiciera que se atribuye a Hannah puede ser poco acertada, aunque el mostrar hasta qué punto pueden afectar ciertas cosas a las personas y llevarlas al límite me parece muy útil para concienciar sobre el tema, que como bien dices, falta hace...

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  2. Sí , eso es cierto.

    Con respecto a Hannah, como comentaba el otro día, le faltó hacerse una cinta a sí misma. Puesto que ella también se boicotea, se hace daño a sí misma, y elige una mala solución. Aun pidiendo ayuda, aunque el orientado no lo hiciera bien, ella tampoco pone todo de su parte.

    Por otro lado, me señalaba una compañera en mi blog las diferencias la asimilación de los hechos entre Clay y Alex. Y como en uno de los casos, aparentemente, tiene consecuencias fatales. Es el caso en el cual la culpa queda enquistada, y no se le da una salida: a Alex no le permiten testificar, no tiene una actitud de expiación como Clay al buscar responsables e intentar exclarecerlo todo, etc. (y es que es él, junto con Clay, el que más culpa siente de entre el grupo de compañeros)

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